Malestar tras experiencias traumáticas
(Trasrtorno por Estrés Postraumático)
Según el Diccionario de la Real Academia, la palabra trauma tiene su origen en el griego τραῦμα, herida:
1. m. Lesión duradera producida por un agente mecánico, generalmente externo.
2. m. Choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente.
3. m. Emoción o impresión negativa, fuerte y duradera.
Enfrentarse a un trauma es enfrentarse a un daño, a una amenaza. Los desastres naturales y las guerras, así como otras amenazas a la vida y al bienestar han estado presentes lo largo de la historia de la humanidad, y el ser humano ha tenido que afrontarlas de forma más o menos adaptativa.
El trauma es una herida psicológica que puede ser provocada por situaciones muy variadas. Además de situaciones traumáticas importantes y fácilmente identificables (la muerte o enfermedad grave de un ser querido, una agresión sexual), hay otro tipo de situaciones traumáticas, menos intensas, pero que repetidas de forma continua durante varios años, pueden llevar a desarrollar diferentes síntomas y conductas desadaptativas. La importancia de las causas del trauma no determina la calidad del daño que éste produce. Sus efectos dependerán de cada persona, de su historia y entorno afectivo, del momento en que se haya producido y de su reiteración a lo largo del tiempo.
Clínicamente es una evidencia que los sucesos adversos contribuyen al desarrollo de trastornos emocionales, de los que el Trastorno de Estrés Postraumático es el mejor ejemplo. Según el DSM-IV-TR, tras experimentar un acontecimiento vivido como amenaza o daño a la integridad física de uno mismo o de otros al que se ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos, en el contexto de este trastorno de podrían desarrollar algunos de los siguientes síntomas:
- Reexperimentar el acontecimiento traumático (p.ej., recuerdos recurrentes e intrusivos, sueños recurrentes, sensación de estar reviviendo el acontecimiento, flashbacks, etc.)
- Evitación persistente de estímulos asociados al trauma (p.ej., esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos, conversaciones, actividades, lugares o personas que recuerdan el acontecimiento traumático, incapacidad para recordar aspectos importantes del trauma,
- Aumento de la activación autonómica (p.ej., dificultades para conciliar o mantener el sueño, hipervigilancia, respuesta exagerada de sobresalto).
- Expectativas negativas persistentes y exageradas acerca de uno mismo, de otros o el mundo (p.ej., “soy malo”, “no se puede confiar“, “el mundo es peligroso”)
- Culpa persistente, distorsionada, de sí mismo o de otros sobre la causa o las consecuencias del acontecimiento traumático
- Embotamiento de la reactividad general (marcada disminución del interés o participación en actividades significativas)
- Estado emocional negativo generalizado (p.ej., miedo, horror, rabia, culpa, vergüenza)

