Celos

Los celos están relacionados con concepciones del amor como idea asociada a familia y protección del territorio, pérdida del objeto deseado, dudas sobre la propia capacidad etc.  Por tanto, su aparición  no siempre es un indicador de problema psicológico. Es cuando los  celos son desproporcionadamente intensos, recurrentes o infundados  cuando hablamos de celos patológicos u obsesivos, y están relacionados con el control y la desconfianza.
Algunos de sus síntomas son:

-  Imaginar frecuentemente a la pareja con otra persona
-  Miedo excesivo a perder a la pareja.
- Controlar la vida de la pareja (lo que puede o no puede hacer, cómo, cuándo, dónde y con quién puede hacerlo)
-  Analizar el comportamiento de la pareja buscando señales de infidelidad
- Vigilar a la pareja, vulnerando su intimidad (espiar su correo, escuchar mientras habla por teléfono).

En el desarrollo evolutivo de los seres humanos, los celos tienen una función. Son un sentimiento que se origina a edades muy tempranas, cuando el bebé es dependiente de los otros y necesita su atención para sobrevivir. A continuación aparecen los celos entre hermanos y posteriormente, en la etapa adulta,  aparecen en el contexto de la pareja.

El el origen de los celos obsesivos suele estar la dependencia emocional: las personas que los sufren sienten que no podrían tolerar la pérdida de la pareja.  También suele aparecer una  baja autoestima: las personas que los subren compiten, se comparan y se sienten inferior a los posibles rivales, y de ahí se desprende que perderán a su pareja en cuanto ésta se de cuenta de este hecho.
En ocasiones, la desconfianza y los celos hacia la pareja pueden estar motivadas por las propias infidelidades o fantasías de infidelidad.
En casos extremos se observa también un sentido de posesión, entendido como que la pareja le pertenece.
Un caso especial es el delirio celotípico,  una forma extrema de celos patológico vertebradas alrededor de una creencia personal falsa que se basa en inferencias incorrectas sobre la realidad externa, creencia que se sostiene con firmeza a pesar de lo que creen casi todos los demás y a pesar de lo que constituye una prueba o evidencia obvia e indiscutible de lo contrario ( DSM-IV, APA, 1994).

Los problemas psicológicos asociados a los celos obsesivos son diversos, pero con frecuencia se experimenta un elevado nivel de ansiedad, así como síntomas depresivos. Además la pareja se ve afectada por un círculo destructivo que en muchos casos resultará en su disolución, haciéndose realidad el mayor temor del celoso: la pérdida del ser amado.

El abordaje psicoterapéutico de los celos patológicos incluye entender porqué la persona atendida tiene esa forma de vincularse construída desde la inseguridad y el sentido de posesión, para que pueda sustituirla por una forma más sana de relación. Tratar la dependencia emocional también es clave para superar los celos: la persona debe sentir que puede sobrevivir y vivir sin el otro, que puede sólo. Y reforzar y aumentar la autoestima es también imprescindible: en la medida en que el individuo se sienta seguro de sí mismo no se comparará ni se sentirá inferior a otros. Y al tener  conciencia de ser una persona única, completa e irrepetible dejará de sentirse reemplazable fácilmente y se sentirá valioso y merecedor del amor de la otra persona.