Las fobias y su tratamiento
Para poder entender el problema de las fobias, primero hay que entender las causas de estas. Las fobias no son heredadas, sino aprendidas. Los humanos, tenemos la capacidad de sentir miedo, y en este caso hablamos de cómo este miedo se origina, se desarrolla y se mantiene.
La principal diferencia entre un miedo y una fobia es que las fobias son irracionales. Es decir, es irreal y desproporcionado con respecto al peligro de la situación y es involuntario.
La gente que tiene una fobia evita situaciones que desencadenan su ansiedad o las soporta con gran sufrimiento. Sin embargo, reconocen que su ansiedad es excesiva y por ello son conscientes de tener un problema.
Una fobia o miedo irracional, se puede adquirir por medio de la asociación de una experiencia temerosa con un objeto o situación en particular. También se puede adquirir por evitar constantemente el miedo irracional, para no enfrentarse con un objeto o situación temida por lo que el miedo se va agrandando y temiendo cada vez más. Las causas que originan las fobias están asociadas a altos niveles de estrés los cuales están acompañados de cierta vulnerabilidad biológica. Hay individuos más resistentes a la angustia que otros y por lo tanto más tendentes a tener fobias o problemas de ansiedad elevada.
Para entenderse como tales, se debe tener en cuenta la presencia en la persona de la sensación de miedo y no sólo el componente del escape, ya que aunque no se produzca la evitación propiamente dicha, el simple deseo de hacerlo o de tolerar la situación fóbica a expensas de un alto grado de malestar y ansiedad, es suficiente para hablar de una fobia.
A lo largo del tiempo, varios esfuerzos se han hecho para categorizar a las fobias. Actualmente, se contemplan tres formas básicas de fobias: la Agorafobia, las Fobias Específicas y la Fobia Social.
Lo que produce la agorafobia es, ansiedad o temor ante una situación en la cuál escapar resulte difícil o embarazoso o en la que no se podría obtener ayuda. También se teme a la posibilidad de experimentar una crisis de angustia o síntomas similares a la angustia. Algunas personas desarrollan agorafobia después de presentar un ataque de pánico en una de estas situaciones. Otras personas pueden sentirse simplemente incómodas en estas situaciones y no desarrollar nunca, o sólo tardíamente, ataques de pánico.
La fobia específica se caracteriza por un marcado y persistente miedo irracional y excesivo originado por la presencia o anticipación a objetos o situaciones claramente distinguibles. El estar frente al estímulo fóbico provoca en el sujeto una respuesta ansiosa. La mayoría de las veces, este estímulo es evitado, de ser experimentado será a costa de un miedo atroz.
Pueden desarrollarse al haber presenciado o sufrido un evento traumático. Si bien este tipo de fobia suele ser duradera, no es común que ocasione serios problemas en el área laboral o social.
Finalmente, aunque es normal tener algún grado de ansiedad en las situaciones sociales, las personas con fobia social tienen tanta ansiedad que tratan de evitarlas o bien las soportan con gran sufrimiento. No obstante, la aparición de la fobia social puede surgir bruscamente después de haber experimentado una situación humillante o estresante, o bien puede aparecer lentamente. Entre las situaciones que habitualmente desencadenan ansiedad entre la gente con fobia social se incluye hablar en público, comer con otros, firmar un documento ante testigos y usar un servicio público.
La mejor manera de superar las fobias es la exposición al estímulo o la situación temida, de manera muy gradual y permaneciendo en contacto con lo que causa los temores hasta que la ansiedad baje y la persona se alivie por la familiaridad que adquiere con la situación. Esto se llama habituación. De esta manera se comprueba que la ansiedad aunque en los primeros momentos es muy elevada, pero posteriormente baja no llegándose a cumplir "el temor que se anticipaba". Esta exposición ayuda a más del 90 por ciento de las personas que la practica adecuadamente.
Elena Arderius Sánchez
CNIT Psicología

