¿Qué es la fibromialgia?

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El síndrome de fibromialgia se caracteriza por dolor muscular generalizado y fatiga crónica, que presenta dolor constante en los músculos y los tejidos conjuntivos fibrosos (ligamentos y tendones). Es una enfermedad reumática no articular de los tejidos blandos. Aunque el dolor es muy similar al de una enfermedad de las articulaciones la fibromialgia no produce inflamación, por lo que no es una artritis.


 

Afecta generalmente a mujeres entre los 20 y los 40 años. Su causa es desconocida y no se puede diagnosticar mediante pruebas de laboratorio ya los niveles aparecen normales. Para diagnosticarlo, hay que pasar por el examen médico de los síntomas que se presentan. Se ha comprobado que en situaciones de tensión, estrés, descanso inadecuado, accidentes laborales, exposición a climas fríos o húmedos, se agudiza el malestar.

Los criterios establecen que una persona tiene fibromialgia si presenta un historial de dolor generalizado durante un mínimo de tres meses, así como dolor en unos puntos hipersensibles a lo largo de todos los músculos, tendones y ligamentos del cuerpo ocasionando dolor crónico. Este dolor varía según el día y no se puede predecir, por lo que este síndrome puede ser muy incapacitante.

Los pacientes afectados con fibromialgia experimentan fatiga crónica, poca resistencia al esfuerzo, trastornos del sueño, cambios de humor, apatía, depresión, ansiedad, irritabilidad, dificultad para concentrarse, cefaleas y síndrome de colon irritable.

En los estudios, se ha demostrado que en las historias de los pacientes con fibromialgia, existen etapas marcadas por el estrés, y también unos rasgos de personalidad tales como rigidez, perfeccionismo, autoexigencia, miedo a la crítica y dificultad para poner y ponerse límites. A todo ello se le añade una autoestima muy baja y un autoconcepto basado en el lograr superar las metas muy altas que se autoimponen para sentirse eficaces.

Cuando la enfermedad les hace imposible llegar a todos estos objetivos impuestos, se sienten muy culpables al no llegar a aceptar sus limitaciones, por lo que el tiempo en el que se encuentran bien, les resulta inaceptable la idea de dedicar tiempo o energía a cualquier actividad placentera en la que estén ellos implicados.

Por todas estas razones, son muy vulnerables a la manipulación, que unido a la carencia de habilidades de comunicación y formas de relacionarse con los demás eficazmente, tienden a recurrir con frecuencia a utilizar las quejas como medio para obtener la atención y el apoyo de los demás, ya que su vida gira en torno al dolor que padecen.

Con ambos procesos se agravan los síntomas principales de la fibromialgia, el dolor, el cansancio generalizado y los problemas de sueño. Esto puede provocar la entrada en un círculo donde los síntomas y el malestar van aumentando y, en muchas ocasiones, puede verse disminuida su capacidad de afrontar las circunstancias que le rodean.

Se trata de aceptar las consecuencias y los síntomas de la enfermedad, sin que ésta controle el resto de la vida. La fibromialgia supone una limitación en la vida cotidiana y el trabajo consiste en aceptar esta situación y aprender a vivir con los síntomas que se padecen y que no se base la valía y la autoestima de la persona en la creencia de que no se puede ser amado y aceptado si no se es plenamente "productivo", "sano" y "normal".

Habrá que construir un proyecto de vida adaptado a la realidad, que se pueda cumplir y que satisfaga al paciente y a su entorno. De esta manera, la persona se sentirá útil y aprenderá a emplear su tiempo teniendo en cuenta sus circunstancias.

Acompañar a los pacientes de fibromialgia a conseguir estos objetivos, es lo que da sentido a la intervención psicológica y produce unos resultados muy positivos en la evolución de la enfermedad y en la aparición de los síntomas.

Elena Arderius Sánchez

CNIT Psicología