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El Proceso de Separación
Escrito por Irene Bayarri
Jueves, 07 de Enero de 2010 17:05
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En la actualidad existe en nuestro país una alta tasa de separación y divorcio. Los hijos fruto del matrimonio son blanco de considerables vulnerabilidades que los padres deberán tener en cuenta para poder facilitar y llevar el proceso de separación lo mejor posible. Los padres deben ser quienes informen a sus hijos de la decisión tomada.

 Es importante tener en cuenta la edad y las características personales de los hijos para poder adaptar la información y que esta sea procesada de la mejor manera.

Los hijos pueden sufrir importantes secuelas cuando los conflictos entre los padres continúan después de la ruptura. El papel que juega el niño suele de ser de intermediario entre ambos progenitores, pero en ocasiones pueden verse aliado en la postura del padre o de la madre sintiendo que de este modo está traicionando al otro progenitor. Este conflicto de lealtades vivido por los hijos les genera un estado de ansiedad que puede repercutir en su proceso de desarrollo y crecimiento. Además, se les insta a soportar una carga injusta y para la que no están preparados. La elección entre dos personas a las que se ama y se quiere por igual no es una labor que deban desempeñar.

En ocasiones, especialmente cuando los niños son muy pequeños la separación de los padres genera en estos un sentimiento de culpabilidad que es menester de los padres tratar de mermar. Asimismo, los niños pueden manifestar otro tipo de sentimientos como tristeza, abandono...

A menudo la separación no sólo es difícil de elaborar para el niño sino también para los cónyuges que están inmersos en una depresión o en severos cuadros de ansiedad que hacen que sus funciones y roles parentales se vean afectados. En este sentido los padres parece que se quedan sin fuerzas para aplicar las normas y los límites que guíen a sus hijos en su desarrollo y crecimiento. Un miedo muy habitual de los padres es que si actúan de esa manera se convertirán en el progenitor malo y su hijo podrá abandonarlo para irse a vivir con el otro progenitor. Sin embargo, se trata de un miedo poco realista, los niños necesitan tanto de su padre como de su madre y precisan de esa guía en su desarrollo.

El deseo de todo hijo de padres separados es que éstos se reconcilien y vuelvan a vivir juntos. Por ello los padres deben ayudar a sus hijos a no mantener esa utopía y hacerles ver que la separación puede ser también una oportunidad para mejorar la vida de toda la familia y para dar paso a otra etapa diferente donde se pueda dejar de lado un beligerante pasado.