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Síndrome de Diógenes
Escrito por Irene Bayarri
Jueves, 07 de Enero de 2010 17:04
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Últimamente estamos observando en los boletines informativos numerosos casos de personas mayores recluidas en sus propios hogares, que abandonan su propia higiene y acumulan grandes cantidades de basura desde el suelo hasta el techo de sus hogares.

En la década de los años 60 del siglo pasado, se comenzaron a estudiar este tipo de comportamientos y se describió este extraño patrón de conducta. En 1975 se le denominó Síndrome de Diógenes como referencia a un filósofo de la época de Aristóteles llamado Diógenes de Sínope, que renunciaba voluntariamente a todo tipo de comodidades y llevaba un modo de vida extremadamente austero.

Si profundizamos en estos síntomas, encontramos a personas con graves desórdenes psicológicos y psiquiátricos, ya que además suelen padecer otras enfermedades como demencias, psicosis, obsesiones o trastornos de personalidad. Suelen relacionarse tres aspectos fundamentales: primero, diferentes rasgos de personalidad previos, que implican la tendencia al aislamiento, dificultades de adaptación social y rechazo de las relaciones humanas; segundo, factores estresantes propios de la edad tardía, como pueden ser dificultades económicas, muerte de familiares, rechazo familiar o marginación social y tercero: soledad, inicialmente como consecuencia de las circunstancias, pero posteriormente buscada o deseada.

Sin embargo, existen casos en los que los afectados poseían alto nivel económico e intelectual, o contrariedades como que, entre el almacén de grandes cantidades de basura, atesoren grandes cantidades de dinero o artículos de gran valor sin tener conciencia de ello.

Los ancianos muestran graves negligencias en su cuidado, en el de su hogar y en los animales que poseen. La acumulación de objetos inservibles es irracional y las personas no tienen capacidad de distinguir lo que realmente tiene valor de la basura. Además recogen obsesivamente las cosas y emocionalmente se encuentran ligados a cada una de sus posesiones, eso es lo que les hace sentir bien. Poseen además gran dejadez que provoca la incapacidad de mantener su autocuidado ya que su único interés es el de la recolección.
No se trata de un desorden frecuente, son la causa del 1,7 de cada mil ingresos hospitalarios, pero las condiciones del envejecimiento de la población española y la situación de soledad de los ancianos hace previsible el aumento de este síndrome.

Normalmente los casos se descubren por las alarmas de los vecinos cuando comienzan a percibirse fuertes olores que proviene de dichas viviendas o echan en falta a la persona afectada, ya que no suelen verle entrar o salir de casa, salir a comprar o visitas de amigos y familiares. En estos casos lo que hay que hacer es avisar a los servicios sociales o sanitarios para que se personen en la casa y persuadan al anciano a recibir ayuda médica.
El tratamiento requiere una intervención en dos áreas: por un lado un diagnóstico médico que pueda establecer la causa de este desorden del comportamiento, el tratamiento de las complicaciones derivadas del mal estado nutricional e higiénico y el abordaje de las enfermedades psicológicas asociadas si existen: depresiones, obsesiones...; y por otro, la atención social precisa para atender las necesidades de vivienda e higiene del afectado. Es imprescindible un seguimiento para que no se vuelva a repetir la situación de origen. No obstante suele resultar difícil ayudarlos ante la inexistencia de conciencia del problema.
La principal complicación de esta enfermedad es que se produzca la muerte de la persona en soledad en su domicilio, bien porque exista algún problema médico añadido: malnutrición, anemia, infecciones, paros cardíacos... o bien porque ocurra algún accidente doméstico, como incendios, explosiones de gas...

Los consejos que podemos dar para intervenir en esta rara enfermedad es que familiares, vecinos y amigos vigilen a sus mayores si viven solos, especialmente si observan algún elemento de riesgo, como los comportamientos previos huraños o el aislamiento voluntario.