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Celos en la Pareja
Escrito por Irene Bayarri
Jueves, 07 de Enero de 2010 17:03
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La relación de pareja constituye probablemente la situación en la que los celos se observan con mayor frecuencia. Los celos constituyen un sentimiento de malestar causado por la certeza, la sospecha o el temor de que la persona querida, a quien se desea en exclusiva, prefiera y vuelque su afecto en una tercera persona.

Dentro de ciertos límites, pueden constituir una muestra de preocupación y de interés hacia la pareja y ser un reflejo del amor experimentado. De hecho esta es la lectura que muchas parejas realizan de los celos que aparecen en su propia relación, y que de alguna manera es como un motor que la propulsa y la mantiene activa.
Celo significa cuidado, interés y esmero que alguien pone en cumplir una tarea o en cuidar a la persona que se quiere.

Sin embargo, los celos pueden producir un gran deterioro en esta relación de pareja e incluso pueden desembocar en la violencia por lo que constituyen un gran problema en muchas de las relaciones de pareja. En este sentido es curioso la sociedad tiende a "perdonar" este tipo de actos por celos, y sin embargo, la infidelidad está más penada socialmente.

Los celos se manifiestan habitualmente en los hombres en forma de ira o de agresión, ya que el hombre tolera con mayor dificultad la infidelidad de la mujer y, por ello, su autoestima se siente mucho más afectada.

Los celos pueden surgir en cualquier momento de una relación amorosa: durante la fase pasional del enamoramiento, en la etapa de estabilidad, durante periodos de infidelidad, e incluso en la fase de ruptura final.

El mecanismo psicológico de los celos, que explica la persistencia de los mismos, ocurre cuando una persona experimenta un arrebato de celos. En estas circunstancias, la implicación en conductas de comprobación (llamadas telefónicas, interrogatorios, revisión de cartas y objetos personales, etc...) tiene por objetivo reducir el malestar experimentado.

Los celos se vuelven anormales cuando son intensos ("ataques de celos") y constantes. Cuando se traspasa el límite que permite manejarlos y resolverlos, entonces se convierten en patológicos.
En los celos patológicos hay tres componentes principales que los describen como tal y los diferencian de aquellos que son más habituales en las relaciones de pareja. En primer lugar, la ausencia de una causa real desencadenante. En este sentido los celos estarían infundados ya que los datos no estarían acordes a la realidad de la pareja. En segundo lugar, muy relacionado con lo anterior, encontraríamos la extraña naturaleza de las sospechas, lo cual reflejaría las incongruencias de muchas situaciones experimentadas por la pareja afectada por los celos patológicos de uno de los cónyuges. En tercer lugar, se debe citar la reacción irracional de la persona afectada, que frecuentemente va acompañada de una pérdida de control por parte de la persona celosa.

Además, de estas características hay otras que confieren un carácter patológico a los celos como son la intensidad desproporcionada de los mismos, el sufrimiento experimentado por la persona y el grado de interferencia grave en la vida cotidiana.

Cuando detectamos estas particularidades en los celos es cuando debemos solicitar ayuda a un profesional de la salud mental. En estos casos podemos acudir a un psicólogo que sea especialista en problemas de pareja, ya que los celos pueden ser muy destructivos para la relación en pareja.