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| Acoso a los Profesores en la Escuela |
Cada vez estamos mas acostumbrados a escuchar diferentes tipos de violencia: sin duda lo grave que es la violencia de género, la violencia a los ancianos, el acoso escolar... y las consecuencias terribles que esto provoca. Otro tipo de violencia menos estudiada y que no se merece menos atención es el acoso que sufren los profesores en las escuelas. |
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Cuando la Ansiedad es un problema
Escrito por Irene Bayarri
Jueves, 07 de Enero de 2010 16:58
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La palabra ansiedad procede del latín anxietas. Originariamente, designaba una sensación molesta de "estrechez" o "estrangulamiento". Es una respuesta emocional que se manifiesta cuando evaluamos el entorno como amenazador, o consideramos que desborda nuestros recursos, poniendo en peligro nuestro bienestar. Por tanto, es una emoción normal, probablemente una de las más universales y básicas del ser humano. Nos prepara para la acción y nos ayuda a enfrentarnos al problema en cuestión. Sus síntomas se manifiestan en 3 niveles diferentes: - A nivel cognitivo: se produce una distorsión en el procesamiento de la información que da lugar a interpretaciones erróneas, alteraciones en la noción del tiempo, trastornos de la atención, dificultades de concentración, dificultad para tomar decisiones, temor a perder el control.
- A nivel conductual: la gama de conductas observables que podemos emitir en estas situaciones va desde la hiperactividad a la paralización motora, pasando por movimientos torpes y desorganizados, movimientos repetitivos, fumar, comer o beber en exceso, dificultades de expresión verbal, llanto y conductas de evitación o alejamiento de la fuente de ansiedad. El rango de ansiedad que se puede experimentar oscila desde una respuesta adaptativa (eficaz) a un trastorno incapacitante (ineficaz). Si la ansiedad nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento para enfrentarnos a la situación, se trata de una respuesta adaptativa. Pero si la reacción de ansiedad es desproporcionada en comparación con la situación que la desencadena, o si nos bloquea, nos impide hablar en público o realizar cualquier otra función necesaria para nuestro buen funcionamiento cotidiano, es desadaptativa. Entonces, dependiendo de la intensidad, la frecuencia y recurrencia de los síntomas, puede transformarse en un trastorno clínico, como las crisis de pánico, las fobias o los trastornos de ansiedad generalizada. En estos casos se hará necesaria la intervención de un especialista que abordará el trastorno en función de los síntomas dominantes, que no son los mismos para todos. Las técnicas farmacológicas (ansiolíticos) son de uso frecuente y, aunque pueden resultar muy útiles porque reducen los síntomas muy rápidamente, no nos enseñan a controlar la ansiedad, con lo que no solucionamos el problema el cual, atenuado, continúa presente. Por eso la intervención debe acompañarse de técnicas psicológicas que nos enseñarán a controlar la ansiedad y a enfrentarnos con éxito a aquellas situaciones que la provocan. |





