La autoestima: querernos un poco más a nosotros mismos
Seguro que conoces a alguien que te ha dicho, o tú alguna vez has pensado, frases parecidas a: "Tengo una nariz enorme", "Es que soy tonta por hacer esto mal", "Tendría que hacer las cosas mejor", "Soy incapaz de decirle que no"...
Todos estos pensamientos reflejan que una autoestima baja, ya que no se está teniendo aprecio o una valoración positiva de uno mismo. El concepto que uno tiene de sí, depende de: 1. Cómo uno se considere de valioso, 2. Cómo uno acepte sus cualidades y sus debilidades, 3. Cómo uno actúe para mejorar y 4. Cómo uno afronte los retos que la vida le plantea.
Una persona con la autoestima alta tiene una serie de rasgos que todos debemos aprender, posee: una autopercepción adecuada y favorable (por lo que no se fija exclusivamente en sus errores o defectos), valora de forma realista sus relaciones con los demás (no se siente culpable si los demás no están de acuerdo con él), es independiente y no actúa movido por el "qué dirán", tiene iniciativas, muestra sus sentimientos con libertad y con independencia de la reacción de los que la rodean, es coherente con sus ideas, encuentra satisfacción en sus relaciones sociales, sabe comunicarse y conecta con el malestar ajeno, afronta nuevos retos aunque no esté seguro, corre riesgos, sabe aceptar frustraciones y aprende de sus fracasos, asume la responsabilidad de sus propias acciones admitiendo que puede equivocarse, considera que su conducta depende de las elecciones que hace y no de las circunstancias externas como el azar o la suerte, es creativa y no manifiesta sentimientos de inferioridad.
Es importante que uno acepte que tiene control sobre la forma de vida que lleva y sobre los valores que admite y practica. Para ello, cada persona tiene unos derechos que en gran número de ocasiones se olvidan y que son básicos para no caer ante las humillaciones y manipulaciones de los demás. Conocer, defender y practicar estos derechos, ayuda a tomar decisiones y a defenderse y a sentirse bien cuando uno lo hace, ya que eso implica quererse. Hay que tener en cuenta que estos derechos terminan en el punto que empiezan los de otros, por lo que uno no tiene que sentirse culpable o egoísta, sólo valorar sus decisiones. Estos derechos básicos que todo el mundo tiene que aprenderse son:
1. El derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
2. El derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
3. El derecho a ser escuchado y tomado en serio
4. El derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
5. El derecho a decir "NO" sin sentir culpa.
6. El derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también el otro tiene derecho a decir "no".
7. El derecho a cambiar
8. El derecho a cometer errores.
9. El derecho a pedir información y a ser informado.
10. El derecho a obtener aquello por lo que pagué.
12. El derecho a ser independiente
13. El derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, etc., mientras no se violen los derechos de otras personas
14. El derecho a tener éxito.
15. El derecho a gozar y disfrutar
16. El derecho a mi descanso y aislamiento.
17. El derecho a superarme.
Una vez que se aprendan estos derechos, sólo nos queda defenderlos delante de los demás y lo importante es hacerlo de una manera adecuada para que el otro no se sienta agredido. Es imprescindible que el otro entienda nuestro punto de vista y nosotros también entendamos el suyo, por lo que hay que llegar a acuerdos donde se satisfagan las necesidades y se acepten las opiniones de todos.

