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05
Enero
2010

Anorexia nerviosa

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Anorexia significa "falta de apetito". Cuando va acompañada del apelativo "nervioso" entonces estamos haciendo referencia a un trastorno mucho más complejo.

Las características básicas y elementales de todo cuadro de anorexia se acompañan de una pérdida significativa de peso (que es voluntaria) y un intenso miedo a engordar. Habitualmente la vida del paciente de anorexia nerviosa gira en torno a evitar este temor.
En este sentido se suele recurrir a una dieta severamente restrictiva, y en ocasiones ante la ingesta de alimentos se provocan el vómito, utilizan laxantes y/o diuréticos, realizan ejercicio físico excesivo a horas inapropiadas.... cualquier estrategia que haga disminuir el peso físico.

Las secuelas que puede conllevar la anorexia nerviosa pueden ser extremadamente graves, especialmente, en un período tan crítico como la adolescencia: arritmia cardiaca, alteraciones en el tiroides, amenorrea, lanugo (vello en el cuerpo), descalcificación, caída de cabello, cambios de humor...
Una de las derivaciones más serias de esta enfermedad es que desaparece la presencia de potasio y magnesio a raíz de la gran cantidad de diuréticos que suelen ingerir estos pacientes (la mayoría mujeres); la bajada de estos minerales produce a su vez, una cambio de ritmo en las pulsaciones cardíacas, que puede llevar a la muerte súbita.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (O.M.S), entre un 5-10% de las anoréxicas fallecen a consecuencia de la enfermedad o por suicidio. Además, la incidencia por muerte de la anorexia nerviosa ha crecido del 5 al 7% en los últimos diez años.
Es por ello por lo que es importante detectar los factores de riesgo y prevenir la aparición del trastorno.

Los medios de comunicación también juegan un papel importante en cuanto al canon de belleza establecido como de importante delgadez.
Existen elementos de vulnerabilidad personal como la baja autoestima, dificultades en la aceptación personal e insatisfacción corporal, falta de seguridad, escasez en habilidades sociales, sentimientos de aislamiento y soledad,...
Asimismo, la familia también interviene de manera decisiva en la implantación del trastorno.
Un estudio encontró que el 40% de las niñas entre las edades de 9 y 10 años están tratando de perder peso, generalmente por recomendación de las madres. Otros estudios han encontrado que las madres de los anoréxicos tienden a estar sobre involucradas en la vida de sus hijos. Aunque las madres pueden tener una influencia grande sobre sus hijos en lo que respecta a los trastornos de la alimentación, los padres y los hermanos excesivamente críticos también pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de la anorexia.

El tratamiento de este trastorno requiere de una Unidad Multidisciplinar especializada en trastornos alimentarios. En ella intervienen un equipo de psiquiatras, psicólogos, endocrinos, nutricionistas, pediatras,...

Autor: Elena Arderius