05
Febrero
2009

Síndrome postvacacional II

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El síndrome postvacacional es un conjunto de síntomas a los que se les está dando cada vez una mayor importancia tanto por el número de personas que lo padecen tanto como por las consecuencias que pueden tener sobre los individuos.

Hace años prácticamente era desconocida pero no es que no existiera sino que lo que han variado son los estilos de vida, los lugares de vacaciones y la incorporación de la mujer al trabajo y han aumentado el número de casos en la población general.

Existe falta de acuerdo al considerarla o no de enfermedad. Para algunos es simplemente una situación transitoria y en parte normal. Es un proceso de adaptación necesario cuando se entra de nuevo en contacto con la vida activa. Sin embargo otros, consideran que debe considerarse como enfermedad cuando afecta a nuestro bienestar físico, emocional y social, repercutieron de manera importante sobre su calidad de vida.

Este síndrome cursa de diversas formas: lo habitual es padecer debilidad generalizada, astenia, insomnio y dificultades de concentración. De esta forma se ve limitada la tolerancia al trabajo, que se caracteriza como una sensación de desidia, hastío y angustia vital provocando un bloqueo donde la persona es incapaz de tomar cualquier decisión. Puede existir un cambio de carácter con cierta agresividad pero lo habitual es que exista un cuadro depresivo. Por todo ello, se afectan diversos aspectos del estilo de vida.

Existen de igual modo algunas situaciones que predisponen a padecer este síndrome: vacaciones largas, agotadoras o durante las que no se descansa adecuadamente; adaptación inadecuada al trabajo incluso antes de las vacaciones y falta de motivación laboral.

Además existe una estrecha relación entre el estilo de vida desarrollado y la aparición de este problema. Se necesitan una serie de motivaciones que impulsen a seguir adelante a lo largo de la vida y que actúen como parachoques que permiten superar muchas dificultades. La ausencia de dichas motivaciones cuando uno vuelve a la vida ordinaria tras un periodo vacacional puede producir la aparición de este síndrome. Durante las vacaciones es el ritmo de vida sufre un cambio significativo: desaparece el ritmo de trabajo mientras que aumentan los periodos de descanso. Además la vuelta a la vida ordinaria puede suponer un cambio brusco para el organismo, se restituye la rutina a la cual teníamos acostumbrado nuestro cuerpo, sin embargo, en el momento de nuestra incorporación a esa rutina nos falla lo fundamental, el descanso.

Por todo ello, el mejor remedio es la prevención. En este sentido se pueden intentar diversas medidas. En primer lugar, mantener cierto horario nos permitirá que sigamos con un cierto ritmo. Cuando llega el fin de las vacaciones, una vuelta progresiva a la rutina habitual puede favorecer que ese cambio no resulte tan brusco. No tenemos que centrarnos y motivarnos exclusivamente por las vacaciones: si nuestra vida gira la mitad del año deseando las vacaciones y lamentarse de que se hayan acabado durante la otra mitad, estaremos obsesionándonos por situaciones que hacen que nuestras emociones sean negativas y por lo tanto las repercusiones sean mayores.

Podemos acudir a mantener determinadas aficiones, bien que se hayan iniciado durante las vacaciones y es recomendable que se mantengan a lo largo del año. Evidentemente no deben ser aficiones exclusivas del periodo del año en el que se encuentre cada persona. En relación a todo lo anterior, una opción es dividir el periodo vacacional en varias partes y esto puede ayudar de forma importante a cumplir esos objetivos. Evitará que exista una sensación de saturación respecto a las vacaciones, nos ayudará a la vuelta saber que todavía nos quedan y además, no se nos acumulará tanto trabajo durante el periodo estival. En este caso, se pueden seguir algunas recomendaciones: ordenar la mesa de trabajo evitando los montones caóticos, organizar la agenda y establecer un orden de prioridades. Si a pesar de todo, se presenta este problema, la ayuda de un especialista puede ser muy importante. Aportará la ayuda necesaria sobretodo si se presentan problemas de ansiedad, depresión, irritabilidad o de insomnio.

Autor: Elena Arderius