Optimismo inteligente
¿Cómo vemos la botella: medio llena o medio vacía? La respuesta es: depende... y, ¿de qué? Pues de que no todo el mundo tiene las habilidades necesarias para poder ver con optimismo los acontecimientos que les ocurren. Por ejemplo, los nigerianos, son un pueblo pobre que vive en un país rico, y sin embargo, son los más felices según algunos estudios, ¿de dónde sacan esta capacidad de ver las cosas desde otro prisma?
La felicidad se define como un estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien, pero también es una satisfacción, un gusto, un contento. Es decir, el sentirnos satisfechos con lo que poseemos nos otorga de una tranquilidad que hace que no nos enfademos, no nos sintamos frustrados y sin un sentimiento de rabia que nos favorezca el disfrutar de cada momento de nuestra vida.
El sentido del humor es un buen aliado. Enfrentarnos a las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, nos provoca un sentimiento optimista que hace que descubramos las ventajas, las soluciones y las posibilidades de enfrentarnos a la vida con nuevas aspiraciones, dinamismo y ánimo.
Alcanzar el éxito sin lugar a dudas nos provoca bienestar y satisfacción, sin embargo, todos siempre fallamos, por lo que si nunca nos equivocásemos, no podríamos aprender y rectificar, consecuencias que son muy gratificantes y que nos hace el ser optimistas.
Por lo tanto, el optimismo es un valor que tenemos que ser capaces de transmitir y que nos ayuda a enfrentarnos a las dificultades con buen ánimo y perseverancia, ya que considera que el futuro va a traer resultados positivos. La persona optimista es la que espera, piensa, desea... siempre lo mejor, pero sabe aceptar cualquier otra solución deportivamente y con paz.
Ser optimista cuando sale todo bien se bastante sencillo, pero esto puede llevar a un optimismo falso. Si en el momento de llegar al fracaso, uno se viene abajo, es cuando se demuestran las dificultades reales para salir airosos de esa situación y saber enfocar la situación adecuadamente.
Objetivamente puede ser que una situación sea mala, entonces es ahí cuando hay que demostrar que uno se puede agarrar a lo positivo que esa situación tiene para lograr superarlo. No es más optimista quien menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño; en los errores y equivocaciones existe una experiencia positiva de aprendizaje. Todo requiere esfuerzo, ya que realmente puede ser muy difícil porque puede ocurrir que las salidas sean mínimas y que resulte casi imposible encontrarlas. Así, las contrariedades dejarán de ser una carga, convirtiéndonos en personas productivas y emprendedoras.
El paso hacia una actitud optimista requiere ver todo con una apariencia distinta:
- Analizar las cosas a partir de los puntos buenos y positivos, seguramente son eso se solucionan muchos de los inconvenientes.
- Hacer el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones en vez de hacer críticas o pronunciar quejas.
- Procurar descubrir las cualidades y capacidades de los demás reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación. Esto es lo más justo y honesto.
- Aprender a ser sencillos y a pedir ayuda, ya que de esta forma se puedan encontrar soluciones más rápidamente.
- Pedir a los demás que nos ofrezcan su opinión hace que podamos ver las cosas "desde otro punto de vista".
Cumpliendo esto, lograremos además estar más guapos, ya que tendremos paz interior y una confianza en nosotros mismos. Seremos más agradables, estaremos más equilibrados y además seguiremos cosechando éxitos, ¿qué más podemos pedir?. Merece la pena intentarlo.




