Psicología empresarial: el estado de ánimo condiciona el desempeño
Un empleado malhumorado es un empleado que no rinde, y eso ha sido ampliamente comprobado por numerosos estudios psicológicos empresariales realizados desde hace años y patrocinados por empresas que quieren obtener los mejores rendimientos de su plantilla profesional.
Quien bien empieza… bien acaba
Cuando salimos de casa tras una discusión, un conductor se nos atraviesa en el camino, se nos cae el café y, por fin, llegamos a la oficina, no lo hacemos posiblemente del mejor humor del mundo. Es lo que se denomina empezar el día con mal pie.
Por eso, ayudar a los empleados a comenzar bien el día puede marcar la diferencia. Está comprobado que los trabajadores que entran contentos al trabajo mejoran su humor a lo largo del día, mientras que los que comienzan descontentos tienden a sentirse peor cuando interactúan con sus clientes.
Reforzar el buen ánimo de los empleados puede llevar a una mejora de la calidad del trabajo, y eliminar o minimizar el estrés y descartar los malos humores influirá definitivamente en los resultados de la empresa, porque los empleados no pueden dejar sus problemas en la puerta.
¿Qué medidas tomar?
Reuniones motivacionales, pequeños detalles como el café o galletas, enviar metas positivas por correo electrónico cada mañana y sobre todo, sonreír, son pequeñas acciones que pueden ayudar a mejorar el clima organizacional y la motivación en el trabajo.
Está comprobado que el humor es contagioso, por tanto si hay un ambiente de alegría, es bastante posible que este se contagie por toda la oficina.
Otras medidas adecuadas son dar periodos de descanso, permitir a los empelados socializar con sus compañeros, prestar atención a las demandas y sugerencias, ser flexibles y crear una cultura que aliente el buen comienzo del día. Son acciones sencillas pero eficientes que dan resultados a corto y largo plazo en el desempeño y eficacia de los trabajadores.

